Artículo de Opinión: Democracia para Todos

 

La Democracia está en peligro. Sería un título más que sugerente para cualquier diario vernáculo pero, también, estas cinco palabras pueden ser un disparador para repensar la manera en que queremos vivir los argentinos.

Me gustaría ir un poco más allá y decir: el kirchnerismo pone en riesgo la Democracia. Lejos de invocar a nuevos golpes militares y con el afán de querer contribuir a la mejora de nuestro sistema político, busco entender por qué vivimos como vivimos.

Como explica el politólogo italiano Giovanni Sartori en su libro “La Democracia en 30 lecciones”, siguiendo la línea de mayorías absolutas “las primeras tienen todos los derechos… mientras que las minorías no gozan de ninguno”.

Lógica, la anterior, que encaja en el formato kirchnerista de gestión; lógica, decía, detractora de cualquier avance democrático, de intentar pacificar un país con un marcado tinte de polaridades.

Recuerdo cuando en 2005 Néstor Kirchner creó el show “anti-imperialista”, aduciendo que iba a cancelar la deuda con el FMI para no tener que seguir subordinado “al constante acoso de los auditores norteamericanos”. Hoy, siete años después, entiendo que más allá de errar en lo económico, comenzó esta suerte de proteccionismo chauvinista, casi suicida: El pago al FMI fue, sin dudas, la primera medida de contracción que, más de un lustro después, continuó profundizando Cristina Fernández de Kirchner.

“Vamos por todo”, fue la frase que empleó la Presidente tras asumir por segunda vez ¿Qué más podría acaparar el kirchnerismo?, me pregunto. Si desde que detentan el poder no han hecho otras cosa que arreciar contra todo; si no han hecho más que avasallar la dignidad que los argentinos.

Sí, desde el veto al “82% móvil” para los jubilados, pasando por una ley de Medios que no hizo más que polarizar la oferta cultural, hasta el bloqueo a la entrada de libros provenientes del exterior, este gobierno cercenó, y lo sigue haciendo, las libertades de todos los argentinos y argentinas

Porque, “o están con nosotros o son unos traidores”, es el discurso, tan verticalista como autoritario, que baja de Balcarce 50. El kirchnerismo no admite el disenso, los puntos medios que puedan ofrecer el resto de las fuerzas políticas ni, tampoco, este gobierno escucha al pueblo que lo legitimó en octubre último con más del 50% de los votos.

Esta realidad no refleja la Democracia: ni siquiera la más incipiente forma democrática que pueda existir en todo el globo. El kirchnerismo es una forma de gobierno autoritaria, monopólica y dictatorial, claro, sin las cachiporras ni los bastones, tampoco con las armas.

Disimula los métodos de cesura, a veces no tanto, pero no hace más que controlar autoritariamente cada uno de los eslabones de una larga cadena: La inflación, la corrupción, la inseguridad, la adjudicación de licitaciones, la entrega de planes sociales, las trabas a la importación, los aprietes al campo, la educación (“¿por qué se quejan los maestros si tiene tres meses de vacaciones?”, dijo, brutalmente, nuestra jefa de Estado), la presión incesante al sector empresario, etc.

Las libertades individuales no se negocian, Presidenta.

José Ferrentino
Secretario de Comunicación de Unión por Todos, Provincia de Buenos Aires

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