Artículo de Opinión: “Carta Orgánica del BCRA para hacer barras de hielo”, por Roberto Cachanosky

 

Cualquiera que haya leído algo de historia monetaria sabe que la misma no es un invento de los gobiernos, sino que es un descubrimiento del mercado. Fue la gente la que descubrió que había ciertas mercaderías que eran ampliamente aceptadas como medio de intercambio. La sal, los clavos, el cobre y posteriormente la plata y el oro, fueron algunas de las mercaderías que la gente usaba como medio de intercambio. En vez de hacer el trueque por el cual una persona tenía que encontrar a otra que tuviera la mercadería que la primera necesitaba y deseara cambiarla por su mercadería, la gente descubrió el intercambio indirecto a través de la moneda.
Pero la gente, que generalmente es más sabia que los burócratas, también descubrió que cualquier mercadería, para ser aceptada como moneda, tenía que tener la propiedad de ser reserva de valor. Por ejemplo, un burócrata decretaría a los gritos que la gente tiene que aceptar las barras de hielo como reserva de valor, pero como la gente no es estúpida, no usará las barras de hielo como reserva de valor. Se desprenderá de ella lo más rápido posible, salvo que en vez de vivir en Argentina viva en Alaska, donde por cierto abunda el hielo y, por lo tanto, deja de ser medio de intercambio.
Por eso es importante tener presente que la moneda es un descubrimiento de la gente que luego se la apropiaron los gobiernos para cobrar el impuesto inflacionario. Ya en la antigüedad los monarcas solían limar las monedas de oro, quitándole peso y con el oro que le quitaban emitían más monedas. La prostitución de la moneda es tan vieja como la prostitución misma.
Los argumentos que ha esgrimido el gobierno para reformar la Carta Orgánica del BCRA pretenden convencernos que usemos las barras de hielo como moneda. ¿Por qué? Porque el peso que emite del Central se derrite día a día por efecto de la emisión monetaria y su impacto inflacionario. Si fuera cierto que el Banco Central puede impulsar el crecimiento económico emitiendo moneda, hoy deberíamos ser una potencia mundial y haber dejado atrás a EE.UU. hace muchos años. Basta con recordar que el modelo de Banco Central que propone el gobierno es el mismo que destruyó el peso moneda nacional, el peso ley 18.188, el peso argentino, el austral y este que está en terapia intensiva. Un peso actual es igual a 10.000.000.000.000 de pesos moneda nacional. ¿A eso lo consideran un modelo de crecimiento con inclusión social?
Aún más, si la emisión monetaria generara crecimiento con inclusión social hoy no debería haber ni un solo subsidio por la asignación universal por hijos porque todos tendrían que tener trabajo. Entre mayo del 2003 y enero de este año el BCRA pasó de tener un stock de $20.727 millones de pesos en circulación a $ 167.387 millones. Es decir, el gobierno incrementó la cantidad de pesos en circulación en un 707% o, para decirlo más fácil, multiplicó por 8 la cantidad de pesos en circulación. Con semejante emisión monetaria no debe sorprender la alta tasa de inflación que hoy tenemos que, además, se traduce en serios problemas de tipo de cambio real, distorsión de precios relativos, etc.
Como lo he dicho en otra oportunidad, la moneda es como una autopista, permite agilizar el tránsito. Hace más rápida la circulación. La moneda cumple una función similar a la de la autopista: agiliza las transacciones porque evita el trueque. Gracias a la moneda un profesor de piano no tiene que buscar a un panadero que quiera tomar clases de piano para poder comprar el pan. El profesor de piano da sus clases de piano, recibe dinero y con ese dinero compra el pan y otros bienes.
Ahora, si la moneda pierde su condición de reserva de valor, se transforma en una autopista con un accidente que paraliza el tránsito. ¿Por qué? Porque la inflación no permite hacer cálculo económico, esto significa que hace casi imposible evaluar un proyecto de inversión porque no existe un parámetro constante para evaluar en el tiempo los ingresos y egresos futuros. Claro que si le agregamos la baja calidad institucional que hoy rige en Argentina, pensar en inversiones es una ilusión.
Además, ¿qué precio de venta tengo que calcular cuando vendo un producto que tengo en mi estantería, si sé que cuando vaya a reponer el stock tendré que entregar más pesos por efecto de la inflación? ¿Me conviene vender mercadería que tengo en stock que me preserva de la inflación o la vendo? Y si vendo, ¿qué inflación tengo que calcular para no perder mi capital de trabajo?
Justamente, porque no existe respeto por los derechos de propiedad, las reglas de juego cambian de acuerdo a los caprichos de Moreno y el Estado tiene fuertes tendencias confiscatorias, es que no hay inversiones. Y como no hay inversiones ahora pretenden imprimir el crédito mediante la emisión de billetes.
Que la nueva función del BCRA consista en asistir al tesoro es casi una humorada porque la pregunta es: ¿quién va a asistir al BCRA si tiene patrimonio neto negativo? El tesoro tiene un fenomenal agujero fiscal y el BCRA tiene patrimonio neto negativo. El gobierno se endeuda con el Central porque gasta más de lo que le ingresa y el Central se endeuda con el sistema financiero colocándole bonos de corto plazo. Con los dos endeudados y quebrados no hacemos uno. Y no hay ley que pueda solucionar este problema por más que obtenga un tratamiento express en el Congreso. La obediencia debida de los legisladores kirchneristas no modificará las leyes económicas. Y menos va a modificar la falta de reserva de valor del peso o evitar que dos quebrados se transformen en millonarios.
Moreno y la AFIP tuvieron que cuasi prohibir la compra de dólares por la sencilla razón que la gente no quiere los pesos, porque se derriten como la barra de hielo. Prefieren el dólar como reserva de valor. La gente podrá ser muy patriota, hablar de Malvinas, defender la solidaridad social y mostrar su nacionalismo, pero a la hora de ahorrar se refugia en el dólar. Más de uno saldrá con la camiseta del Che Guevara a cantar viva la revolución, pero sus ahorros los tiene en dólares.
Lo concreto es que aquí hay serios problemas que van a agravarse con esta nueva función del BCRA. Por un lado el tesoro tiene problemas y, por lo tanto, el Central emitirá más pesos para financiarlo aumentando la tasa de inflación. Por otro lado, como la gente no ahorra en pesos, pretenden sustituir el ahorro con papeles pintados. Otra vuelta de rosca a la inflación. Y mientras tanto el tesoro tapará al Central con sus letras intransferibles, mientras que el Central tapará al mercado con más bonos de corto plazo. Los dos van camino a la quiebra.
Por eso, la reforma de la Carta Orgánica del BCRA no solucionará el problema de falta de crédito y el déficit fiscal, solo se le transferirá el problema a la gente cobrándoles más impuesto inflacionario.
En síntesis, Lo que pretenden es flexibilizar la ley para que el Central pueda cobrar más impuesto inflacionario del que viene cobrando. Y, a esta altura del partido no hace falta entrar en mayores detalles para conocer el final de la película.

 

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