Artículo de Opinión: La oposición frente a la tentación de caer en un discurso progresista *

En los últimos días hemos conocido la intención de varios grupos de la oposición de marchar unidos hacia la construcción de alternativas progresistas para ofrecer como opciones electorales y políticas a la sociedad argentina. Desde el armado que pretenden hacer la UCR, el PS y el GEN; pasando por la alternativa que pretende liderar PROYECTO SUR; y terminando por la construcción política – partidaria de la CTA no oficialista; todos poseen un denominador común: erigirse como la opción progresista genuina.

Desde mi punto de vista, la mencionada estrategia puede conducir a los siguientes errores fundamentales:

(I) Alimentar un clivaje ideológico que no es válido para la situación política nacional.

(II) Ser funcionales a la lógica discursiva del oficialismo.

(III) Propiciar un armado político excluyente y perder la oportunidad de gestar una gran corriente de opinión nacional con capacidad real de transformación.

Desarrollaré cada uno de los errores señalados en el párrafo anterior:

(I) La palabra progresismo incluye una amplia variedad de contenidos ideológicos. Pero, sin intentar ser exhaustivo, quienes dicen ser progresistas adscriben a una sociedad en la cual las desigualdades sociales extremas se reduzcan; las intervenciones del estado sean activas para regular las relaciones sociales, productivas y atenuar los fallos del mercado; y los avances de los derechos individuales y colectivos se consoliden.

El progresismo es identificado con la socialdemocracia y con la llamada centro izquierda. Está en él la idea central de construir un estado de bienestar que intermedie entre las disparidades estructurales del Capital y del Trabajo. Su principal meta es la reforma social que humanice al capitalismo y que ponga a la economía al servicio de la cohesión social.

Ahora, me atrevo a formular esta pregunta: ¿Constituyen los clivajes izquierda – derecha, progresismo – conservadurismo, estado – mercado, los que realmente dividen las opciones políticas reales de nuestra sociedad?

Desde la Coalición Cívica venimos afirmando que las disyuntivas entre república – autoritarismo, ética – corrupción, capitalismo con reglas claras para el desarrollo económico – capitalismo de amigos y asistencialismo social prebendarlo – políticas sociales universales, son las que efectivamente marcan las divisiones reales de nuestra sociedad.

Por lo tanto, consideramos indispensable construir una opción política que se sustente en la ética, la república, el desarrollo económico y la inclusión social, banderas estas que trascienden y van mucho más allá del ideario denominado progresista.

(II) El discurso llamado progresista, socialdemócrata o de centroizquierda es el que actualmente utiliza el oficialismo para justificar sus acciones. El papel de Carta Abierta y de muchos artistas que desfilan por medios oficialistas es elocuente. Y la verdad es que debemos reconocer que la apropiación discursiva y simbólica de las banderas progresistas por parte del oficialismo ha sido verdaderamente efectiva.

Sabemos que la discusión sobre si las políticas del Kircherismo son progresistas o no es totalmente válida. Pero afirmo que inconducente. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que las ideas se deben cotejar con los momentos históricos en los cuales son utilizadas. ¿Recuerdan la vieja discusión sobre el Socialismo Real y el Socialismo Ideal en el marco de la izquierda? ¿Y los debates en los noventa sobre si las políticas de Menem encarnaban realmente el neoliberalismo en boga en los noventa? La realidad nos marca que para las sociedades las ideas son construcciones abstractas, lo que las poblaciones sienten son los hechos que se instrumentaron en nombre de las ideas. Para ser bien preciso, para la inmensa mayoría de la sociedad argentina, Menem encarnó el liberalismo en los noventa, y los Kirchner encarnan el centro izquierda y el progresismo en este comienzo de milenio.

Si la oposición insiste en armar un frente progresista para derrotar al actual oficialismo, está reconociendo que la cuestión política en argentina se dirime en el campo de la lucha entre izquierda y derecha, y está reconociendo no solo la vigencia del mencionado campo de lucha, sino que además reconoce que el oficialismo es un falso progresismo, una falsa opción de centro izquierda. Por lo tanto el error es doble: por un lado le da vigencia a un campo de lucha que no real (por lo analizado en el punto I), y pretende jugar en un espacio que ya está ocupado simbólica y espacialmente por el oficialismo.

Desde la Coalición Cívica decimos que utilizar un discurso progresista para justificar las acciones políticas de la oposición es caer en la trampa discursiva del Kircherismo. Sabemos que el Kircherismo no es la opción progresista que dice ser. Pero sabemos que el campo de lucha en la política nacional no pasa por el tablero izquierda – derecha, sino por los campos de lucha que se detallaron anteriormente. No seamos ingenuos, los argentinos que están convencidos del progresismo tienen argumentos de sobra para apoyar a este gobierno, aun con reservas éticas y estéticas. Y para los argentinos que no están tan empapados del ideario progresista, lo que están haciendo los Kirchner es la versión autóctona y posible de progresismo.

El deber de la Coalición Cívica es mostrar a todos los argentinos los verdaderos campos de lucha política y profundizar nuestro discurso político, que va mucho más allá de las banderas progresistas, ya que las incluye pero no se agota en ellas.

(III) Por último, si la oposición se obstina en construir una opción progresista se vuelve excluyente y pierde su capacidad de generar una alternativa real de transformación.

¿Por qué se vuelve excluyente y pierde capacidad de transformación?

Hemos dicho que los campos de lucha política pasan por sostener la república frente a los embates del autoritarismo, afirmar la ética en la conducción del estado frente a los nichos estructurales de corrupción, bregar por un capitalismo con reglas claras frente a un capitalismo corporativo que hace negocios espurios con el estado, e implementar una política social de alcance universal que desestructure las redes de asistencia social prebendaria y clientelar.

Por lo tanto, para dar pelea en esos campos la oposición necesita generar un ámbito de articulación política donde confluyan no solo socialdemócratas genuinos, sino también liberales, conservadores, peronistas, radicales. En ese ámbito deben confluir no solo sectores políticos, sino también sectores sociales y empresariales. Debe ser una gran corriente de opinión nacional con capacidad de incluir a todos estos sectores. Pretender sumar a todos estos actores bajo banderas progresistas es intentar encorsetar ideológicamente a una sociedad argentina que se caracteriza por su heterogeneidad y diversidad.

También conviene recordar en este punto que, desde un posicionamiento táctico, el espacio progresista ya está ocupado por el oficialismo, y tratar de correr por izquierda al kircherismo puede ser una empresa intelectualmente seductora pero políticamente inconducente.

Consideramos que las banderas de la Coalición Cívica tienen la amplitud necesaria para cobijar a todos los sectores sociales que necesitamos para apuntalar el cambio real de nuestras estructuras. Ahora nos falta consolidar la organización con la cual debemos conducir esta amalgama social rica y diversa.

 

* Lic. Matías Lobos

Presidente de la Junta Promotora Federal de Coalición Cívica – Unión Por Todos Provincia de Buenos Aires

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